El año sabático es un periodo temporal en el que una persona decide tomarse un descanso y dejar a un lado sus responsabilidades laborales. En su lugar, se concentra en otros menesteres, como atender a la familia, reinventarse laboralmente o viajar a lugares a los que, por lo general, no tiene la oportunidad de visitar.

El origen del concepto es mucho más antiguo que nuestra actual concepción y se remonta infinidad de siglos atrás en el tiempo. En concreto, al contexto de la ley mosaica, conocida también por ley judía o ley de Moisés. En ella, se dicta que tras seis años de siembra y cosecha, el séptimo se reservaba para el descanso de la tierra. Durante este periodo no se darían cultivos ni cualquier otro trabajo en el campo, lo que actualmente conocemos por barbecho.

Este concepto se extrapolaría con otras facetas de la cultura judía, dando lugar a profesionales que, tras seis años de actividad, se tomaban un descanso el séptimo año.

Relación del año sabático con el término shabbath

Por su raíz etimológica (el verbo “cesar”), el año sabático está en relación con el concepto shabbath o sabbat, del que también deriva el día sábado, séptimo día de la semana (la semana judía comienza en domingo) y día sagrado dentro del judaísmo rabínico y el adventismo.

El sabbat se mide desde el atardecer del viernes hasta el momento en que aparecen tres estrellas en la noche del sábado. Durante este periodo, el practicante debe abstenerse a realizar cualquier tipo de trabajo, limitarse a descansar y ceñirse a sus oraciones.

En la actualidad, no existe distinción cultural al uso del concepto año sabático, convirtiéndose en una más de las manifestaciones folclóricas de nuestro pasado agrícola.


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