Presente en muchas culturas, el axis mundi o eje del mundo es un símbolo vinculado a las conexiones entre el cielo y la tierra. Trasladado a nuestro presente, en él encontramos semejanzas de forma y uso con los centros comerciales, espacios de congregación capitalista.

El axis mundi

El axis mundi es un concepto simbólico, un eje que conecta cielo y tierra, así como dimensiones inferiores como los infiernos. El axis mundi es un centro exacto, un canal de comunicación entre esos aspectos de la realidad; comunicaciones, por otra parte, que se dan en sendas direcciones hasta el punto de condicionar la vida en cada estrato.

yggdrasil como axis mundi

El axis mundi adopta formas variadas. Los hay que toman forma vegetal, como el Yggdrasil escandinavo, o se vinculan directamente con las construcciones sagradas de sus respectivas culturas, como los zigurats de la sociedad mesopotámica. Pero serán los montes y montañas aquellos ejes mundiales más populares, presentes en civilizaciones como, por ejemplo, la china, la hindú, la griega y la azteca.

Adopte la forma que adopte, el axis mundi es un espacio sagrado, de carácter tanto femenino como masculino, muy unido a las trinidades mitológicas. También es un lugar en equilibrio donde cualquier desorden tendrá reflejo en la civilización.

El axis mundi en la actualidad

La simbología del axis mundi sigue vigente en la actualidad, ya no solo en el terreno religioso, también en el cotidiano. Disciplinas como la arquitectura han mostrado su interés en estas conexiones entre el cielo y la tierra. Los rascacielos, por ejemplo, son una manifestación de esta voluntad. Aun así, no la expresan tanto como los centros comerciales, una invención puramente capitalista que, si bien en la actualidad goza de menos esplendor que en décadas previas, se rige por reglas muy similares a las de un eje mundial.

El centro comercial dentro de la cultura capitalista

Los centros comerciales, tal y como los conocemos, son una invención del arquitecto austríaco-americano Victor Gruen. La idea fue expuesta en la revista Progresssive Architecture, en 1952; tuvo tanto éxito que promotoras e instituciones no tardaron en recoger el testigo con entusiasmo. En tan solo cuatro años nacería el primer centro comercial, Southdale Center, ubicado en Edina, Minessota.

La idea original de Gruen incluía viviendas, escuelas y otros tantos servicios. El proyecto definitivo se centraría en las compras, en concreto, en un espacio cerrado especializado en consumo.

Rasgos comunes entre el axis mundi y el centro comercial

Como icono de la cultura capitalista, el centro comercial cubre cualquier necesidad consumista que tengamos. Incluye alimentación, entretenimiento, la construcción de un microcosmos con unas reglas similares al mundo exterior en el que los servicios también se ordenan verticalmente. Así, el centro comercial estándar reúne establecimientos comerciales, restauración y cines en diferentes plantas. Los sótanos, grises y menos iluminados, incluyen los estacionamientos y las “raíces” de esta réplica del mundo, incluyendo, en muchos casos, la maquinaria que logra el buen funcionamiento del conjunto.

Otra de las claves que asemejan al centro comercial con los axis mundi mitológicos se encuentra en una ilusión de realidad emparentada directamente con el capitalismo. El capitalismo nos propone una realidad basada en sus reglas que nosotros acatamos hasta el punto en que el centro comercial se convierte en un lugar donde el tiempo se suspende.

Centros comerciales más sofisticados, llevan la idea del axis mundi a otro nivel, como los malls que se asemejan a ciudades antiguas o futuristas; o que simulan la naturaleza integrando vegetación y canales acuáticos. Este delirio un tanto postmoderno se manifiesta con fuerza en los centros comerciales de China y Oriente Medio, donde los constructores tratan de rizar el rizo hasta resultar excéntricos.

Conclusiones

Que la expansión de los centros comerciales se haya ralentizado en las últimas décadas habla de un declive o un cambio de paradigma que también aparece en los mitos sobre el axis mundi. Los centros comerciales ya no son un canal de elevación hasta las más altas esferas del capitalismo, aunque sí conserva cierta democratización en su uso, ya que cualquiera, sea cual sea su condición, puede imbuirse en las dinámicas consumistas propias de estos espacios.