Walter Burkert, en su obra de 1987 Cultos mistéricos antiguos, analizaba desde el ángulo comparatista los misterios de Eleusis, los misterios dionisiacos, los de Méter, Isis y Mitra. Cinco cultos de la Antigüedad que, no solo establecen relaciones entre ellos, también arrojan paralelismos con asociaciones de carácter masculino como las fraternidades universitarias o las jerarquías militares.

En el texto, el mismo Burkert propone la comparación al indicar que «acosar a los novicios para provocar humillación, dolor, o incluso heridas graves es práctica común en las iniciaciones, desde los aborígenes australianos a las de las universidades americanas». Según Burkert, tales experiencias apuntan a las bases de la personalidad de las víctimas. Al reducir sus defensas, estas son susceptibles a aceptar nuevas identidades.

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Cultos mistéricos antiguos, por Walter Burkert (Ed. Trotta)

En los casos expuestos, la novatada apunta a la asunción del estrato que ocupará el recién llegado en la jerarquía, a modo de prueba de su tolerancia a las exigencias por venir. El grupo pone a prueba la cohesión de sus nuevos miembros con ejercicios de esfuerzo físico y, sobre todo, moral, que destacan por su dificultad y/o imposibilidad de realizarlos sin secuelas.

La novatada universitaria como rito

Para entender la novatada universitaria o militar debemos recuperar la definición del rito. El rito es un acto religioso o ceremonial que se repite invariablemente en cada cultura. A modo de celebración del mito, lo evocará en todo momento, desde la forma que adoptarán los preparativos a los roles que adoptarán sus protagonistas.

La novatada universitaria se enmarcaría entre los ritos de iniciación, aquellos que definen el tránsito entre dos o más estados. Presenta las mismas características que las iniciaciones de las sociedades secretas, si bien, en el caso de las fraternidades, las actividades se centren, principalmente, en el ámbito público.

Breve historia de las fraternidades universitarias

Las fraternidades y hermandades universitarias discurren paralelas al crecimiento de las instituciones académicas. Las fechas de constitución pueden variar según el país, aunque acostumbran a ubicarse a finales del periodo medieval. En cualquier caso, las características de estas asociaciones son variadas; no adaptan la forma que conocemos –gracias, principalmente, al imaginario cinematográfico– hasta la década de 1770, donde inician un proceso de constitución que culminará en la década de 1820.

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Universidad de California, Santa Bárbara, clase de 1969. «Sigma Phi Epsilon participa en el Desfile de bienvenida de Isla Vista con una representación de su héroe Baco, el dios de las bebidas alcohólicas». Fuente: Flashbak

Inspiradas por la masonería, las sociedades literarias y los dining clubs, las asociaciones estudiantiles americanas gustaron más de las iniciaciones, el simbolismo y la jerarquía capitular, así como nomenclaturas basadas en el alfabeto griego.

A nivel estructural, las fraternidades son organizaciones de sexo único, si bien las masculinas son las más numerosas. Curiosamente, son las únicas organizaciones que se lo pueden permitir, ya que, por lo general, la exclusión de géneros está prohibida en las asociaciones estadounidenses.

Las novatadas y los cultos mistéricos antiguos

En Cultos mistéricos antiguos Walter Burkert expone varios ejemplos de humillaciones vinculadas a la iniciación. El caso del Ambrosiaster, atribuido al Pseudo-Agustín, donde se describen procesos en los que «los candidatos, con los ojos vendados, oyen los sonidos de cuervos y leones y algunos tienen las manos atadas con tripas de pollo y se les hace tropezar y caer en una tina con agua». Burkert también menciona experiencias con fuego y diversas formas de flagelación y muerte simulada.

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Walter Burkert

Entre las novatadas universitarias más leves se encuentra la ingesta de alcohol, la servidumbre de los novatos, la humillación por medio de un atuendo bochornoso o, directamente, el sometimiento a una lluvia de objetos pringosos. Las iniciaciones de carácter sexual también son frecuentes, con casos de posteriores denuncias por parte de las víctimas. En todos los casos, se da un evidente abuso de poder que rápidamente puede irse de las manos.

Afortunadamente, la Ley actúa en estas situaciones, aunque sí es cierto que es un fenómeno difícil de medir, en especial cuando los vejados expresan más interés en formar parte de la fraternidad que en defender sus derechos. Por otra parte, la afiliación a una fraternidad despierta debates de clase, donde se tiende a la segregación de los candidatos por intereses económicos, raciales o en relación con su progresión académica.

Resulta difícil precisar si en los cultos mistéricos antiguos también se daban tales discriminaciones, aunque todo apunta a que respondían a una mayor diversidad. Naturalmente, los objetivos de unos y otros son distintos, pero no dejan de ser curiosas las líneas que ambos rituales trazan entre ellos.


Foto de cabecera: escultura del dios Mitra sacrificando a un toro.