El abismo ocupa un lugar relevante entre los lugares mitológicos de diferentes culturas, casi siempre, asociado a un caos primordial o como morada de criaturas hostiles, como en el caso de los demonios. En la actualidad, la psicología y el folklore aprovechan el carácter alegórico del abismo para describir situaciones negativas o contrarias al proceder cotidiano.

El abismo en la mitología

A efectos generales, el abismo en la mitología es un espacio profundo o, directamente, sin fondo, de ahí que tienda a asociarse tanto con las profundidades de la tierra como del mar.

Por esta relación, también se vincula con los muertos y los malos espíritus, todos ellos manifestaciones opuestas al devenir humano. Espacios indefinidos donde predomina la inactividad o una actividad específica especialmente dolorosa para los mortales.

El Tártaro

El Tártaro griego es un profundo abismo ubicado en el inframundo y empleado como mazmorra para los titanes. En sus extensiones todo es sufrimiento.

abismo en la mitología

Personificado como dios, el Tártaro presenta unas dimensiones similares a Gea (la tierra), Urano (el cielo) y Ponto (el mar). Técnicamente, es más profundo que el Hades, tierra de los muertos; tanto que está cubierto por tres capas de noche, así como un muro de bronce que abarca al propio Tártaro.

La población del Tártaro comprende los cautivos titanes, los cíclopes y los gigantes hecatoquiros. También monstruos comoTifón y mortales en penitencia como Sísifo, Ixión o Tántalo. Se entiende como una realidad de sufrimiento, un concepto similar a como la tradición judeocristiana entdenerá del Infierno, con sus distintos niveles de castigo, dependiendo de la gravedad de los crímenes de sus cautivos.

Igualmente, la Septuaginta hebrea también interpreta el Tártaro como un espacio de castigo, en este caso, donde fueron a parar los Grigori (los vigilantes), doscientos ángeles caídos.

El Gehena hebreo

En el judaísmo, el abismo en la mitología más próximo es Gehena, un espacio que comparte rasgos con el Tártaro por su carácter punitivo, aunque es este caso la penitencia sea, habitualmente, de un año. Tras esta, el mal es purificado.

Ge Hinnom en 1900.

Ge Hinnom en 1900.

Sus características originales no son tanto la de un pozo como el Tártaro. Parte como valle, hipotéticamente ubicado fuera de la muralla sur de Jerusalén y empleado en sacrificios por los seguidores de Moloch y, posteriormente, como crematorio de desperdicios por la población de la ciudad. Una basura en la que se incluyen los cadáveres de animales y criminales, estableciéndose así un ritual purificador propio de la mitología del fuego.

El simbolismo del abismo en la mitología

El abismo, simbólicamente, se identifica con los estados informales de la realidad. De ahí que valga para identificar el caos primordial como las tinieblas que protagonizarán el apocalipsis.

Llama la atención de la vinculación del abismo con la línea vertical y su movimiento en dos direcciones: la que apunta a las profundidades y la que asciende hasta los cielos.

Este desplazamiento se vincula a dos mitos más: el de la ascensión y el de caída, que a su vez, cuenta con un simbolismo psicológico, emparentado con las transformaciones de la mente. El abismo, como también ocurre con los monstruos mitológicos, traga a los seres para retornarlos transformados.

Recordemos aquí a la cueva platónica, nivel más bajo de la ascensión que propuso el filósofo.

C.G. Jung vinculará el abismo con la imagen de la madre, la que cuida y, a su vez, resulta terrible. El abismo aquí es el inconsciente, un terreno a explorar, las “profundidades del alma”, por usar una expresión popular.

El abismo en el folklore

Los abismos y los pozos aparecen en la cultura popular en frases como la mencionada profundidad del alma o en todo “hundimiento en la miseria”. Situaciones en las que no “vemos la salida a este pozo” o que establecen un diálogo metafórico con la desgracia física o emotiva también son frecuentes.