‘Quedarse de piedra’ o ‘dejar de piedra’ es una expresión de sobras conocida y de fuertes conexiones con Medusa, la criatura de cabellos serpénticos capaz de petrificar a sus víctimas con la mirada. Más allá de su popularidad como mito, Medusa participa en una tradición de seres fabulosos que esgrimen la transformación del adversario en piedra.

Apuntes sobre el mito de Medusa

Exactamente, quedarse de piedra significa sorpresa e incapacidad para actuar. Aunque existen mitos que remiten a transformaciones parecidas –Edith, la mujer de Lot, convertida en estatua de sal–, el consenso es atribuir la expresión al poder de Medusa.

Medusa era una de las tres hermanas gorgonas, junto a Esteno y Euríale, hijas las tres de Forcis y Ceto, según el mito. Sea cual sea su árbol genealógico, hablamos de monstruos generando triadas de monstruos, con la femineidad y el cabello serpentino como rasgos comunes, si bien es cierto que las primeras manifestaciones de estas criaturas son totalmente monstruosas.

En Ovidio, el mito se transforma para narrar la historia de una sacerdotisa de Atenea, de numerosos pretendientes, a la que Poseidón viola en el mismo templo de la diosa. En castigo, esta convirtió los cabellos de Medusa en las características serpientes que conocemos.

Clash of Titans (2010)

Este abuso por parte de Poseidón concuerda con su muerte a manos de Perseo. El héroe, auspiciado por Atenea y Hermes, mató a la criatura sin mirarla, aprovechando el reflejo de su escudo para aproximarse a ella. Con la cabeza, de enorme poder, cumpliría su destino al destruir al monstruo marino que amenazaba la vida de Andrómeda. Robert Graves dirá de esta gesta que responde a la usurpación de los poderes de la diosa Luna nativa por parte de los invasores helénicos.

Sospechas etimológicas en la voz Medusa

Μέδουσα (Médousa) deriva del verbo griego μέδω (medō), con dos interpretaciones principales. Por un lado, se vincula al pensamiento, a la meditación; por otro, al mandato, a la regencia. El significado de esta voz estaría próximo a ‘la mandataria, la regente’.

Estatua del dios romano Esculapio

Un aspecto llamativo, resaltado por diversas fuentes, es la presencia de la raíz indoeuropea *med-, que en latín aparece en términos como medeor (cuidar), medicus (médico) y otras tantas palabras vinculadas a la curación. A los paralelismos lingüísticos se suma la relación con el báculo de Asclepio, consistente en una vara entrelazada por una serpiente.

Las vinculaciones con el mítico sanador van más allá, ya que, durante su formación, Atenea le entregó dos botellas llenas con la sangre de Medusa. Una, venenosa; otra, con propiedades resurrectoras. Esta concentración de simbologías hace pensar que la voz ‘Medusa’ se adapta más a la condición postmortem de la criatura que a su existencia viva.